En el último y primer día
En el último y primer día
de las elipsis infinitas
a la madre estrella
o a la génesis láctea,
la memoria recuerda
con melancolía
lo que fue algún calor,
sea el de una madre
o del color dorado de la costa caribeña.
La obligación social
impuesta en el último y primer día
encierran la alegría
para ser expresada otro día,
quizás en el mes del dragón
o en el solsticio del dorado;
una libertad del movimiento
y la desnudez de la risa;
la amistad y la familia se recuerda
no en estas existencias frías y lagrimadas;
tampoco en los acontecimientos
de una sufrida historia ya muerta pero recordada.
¿Qué vida celebrar
cuando se tiene la poesía
y el amor de la compañía?
Solo queda la poesía
o el cuento en versos
para expresar la lengua probiótica
silenciosa al movimiento de la lengua;
ya en un mañana,
el cuerpo saldrá sano
de su trastorno memorial
olvidando una vez más
que en este tiempo
la existencia no es especial.